viernes, 15 de julio de 2011

Grecia, Europa, el capital virulento y el armario Latinoamericano




A primera vista la situación actual que vive Grecia y la Unión Europea se puede resumir como la consecuencia de supeditar la democracia política a la libertad de mercado que en esta etapa del capitalismo de los centros toma forma en el pillaje financiero. El precio, como en cualquier sociedad ideologizada por el neoliberalismo es el recorte del estado y de sus posibilidades de prestar servicios sociales. Por eso en Europa nos preguntamos sobre el futuro a corto plazo del estado del bienestar y de la democracia.


Antes de contestar las preguntas acerca del carácter de la Unión Europea, sus perspectivas a corto y medio plazo y de los aprendizajes para experiencias en América Latina, considero necesario marcar algunos hechos que nos situarán frente a la crisis actual con una perspectiva más crítica de la que los medios convencionales vienen a presentarnos.


En primer lugar tenemos que tener en cuenta que la causa principal de la actual situación ha sido el espíritu especulativo del capital financiero que encarnan las agencias de calificación del crédito. Agencias que han gozado de un poder superlativo sobre los estados europeos y norteamericano, estados donde la economía ha permitido la hegemonía del capital financiero. Agencias que mediante sus informes han puesto el precio a la deuda de los estados a su antojo. Agencias que tan solo representan los intereses privados de sus accionistas mayoritarios. Intereses individuales que, aunque concuerdan con visiones de la democracia liberal atentan contra los principios comunitarios y sociales de la ciudadanía en general.


Algunas visiones de analistas cercanos a la Unión Europea ven en la actual situación una guerra financiera en la que los intereses que representan al Dólar han intentado atacar al Euro en su propia casa. Curioso es ver como la compañía Goldman Sachs ( agencia norteamericana culpable de infectar al sistema financiero con sus hipotecas subprime ) fue una de las principales compradoras de deuda Griega desde 2002. Este apoyo pudo maquillar tras el equilibrio presupuestario una situación crítica de la economía real helénica hasta la actualidad donde la compañía yankee ha decidido atacar, no solo a este país sino a todos los periféricos de Europa donde la deuda está en sus manos. Goldman ganó 735 millones de euros mediante estas operaciones de compra de deuda Griega . Pero lo más curioso es ver como Mario Draghi, vicepresidente de la compañía durante esta etapa, ha sido recientemente seleccionado por la Unión Europea como el próximo presidente del Banco Central Europeo. Atención al poder del lobby financiero.


Al margen de los causantes y de la suciedad que brota de las entrañas del poder que está decidiendo el destino de las próximas décadas de Europa, tenemos que preguntarnos qué medidas existen para reaccionar ante esta crisis. Aquí encontramos un espectro que va desde la derechista posición de recortar el gasto público que solo beneficia al mercado y a este bote de sucios, o caminando hacia la izquierda podemos enjuiciar a los causantes como en Finlandia, pero por el medio existen multitud de medidas que plantearemos más adelante en los aprendizajes para las experiencias de integración en América Latina.


Amartya Sen hace hincapié en la necesidad de recuperar el espíritu democrático de la Unión Europea y pone la lupa en un hecho crucial para la pérdida de soberanía de los estados en materia económica:


“Mi preocupación sobre el euro estaba en parte conectada con el hecho de que cada país iba a abandonar la soberanía sobre su política monetaria y los ajustes en la tasa de cambio de sus monedas”


A partir de aquí podemos afirmar que la Unión Europea es básicamente una unión económica desde sus inicios. Los ideólogos de la integración hacían hincapié en que con la economía se podría llegar en un futuro a la unión política. Esquema típicamente neoliberal que pone siempre el acento en poner a la fuerza del mercado a la hora de imaginar modelos sociales.


A día de hoy, el “acervo comunitario” en España, por ejemplo, legisla casi el 50% de las políticas nacionales. Esto es, un organismo internacional claramente antidemocrático legisla de manera comisionada sobre casi todo lo relativo al mercado productivo de los estados miembros, es más, mediante el pacto de estabilidad que ya está más que obsoleto se mantiene abierta la puerta para que los especuladores sigan poniendo el acento en el equilibrio presupuestario y no duden en engañar a los estados endeudando a sus ciudadanos. Lo que permite que un personaje como el de Goldman Sach llegue a ser el presidente del Banco Central Europeo.


Respecto a las sensaciones de cara a un futuro podemos ser algo optimistas al ver el auge de las movilizaciones en países periféricos que ya ven como la religión del crecimiento económico es una mentira más y que es necesario un estado fuerte que redistribuya la riqueza e invierta socialmente.


Ahora bien la derecha es muy hábil al hacer reformas que empequeñecen al estado y recortan derechos laborales y sociales para que los ladrones puedan seguir dominando. Para esto es más que necesario regular, controlar e incluso castigar a los culpables de la actual situación. A ver si seguimos el ejemplo de Finlandia, la ciudadanía Griega lo tiene claro y sus calles hablan solas, solo que el poder del lobby financiero parece que ya ha mermado mucho el poder ciudadano.


Por el lado de los analistas se comenta que vendrá un período de 5-8 de ajuste estructural y cambios radicales en los modelos productivos con un control moderado sobre el mercado financiero, apoyándose sobre todo en la venta de deuda a los centros del capital no virulento, donde China tiene un papel fundamental que ya está jugando a nivel internacional. Veremos que surge.


A la hora de mirar posibles aprendizajes para la América Latina lo primero que tenemos que ver son los caminos que los procesos de integración regionales están teniendo mayor proyección. Aquí se hace un apuesta clara por UNASUR como entramado con mayor potencial de institucionalización, ahí es donde la justicia social creo que debe echar la lucha.


En medidas concretas seremos muy sistemáticos.


El principio de la integración regional no debe ser lo económico, sino lo social. Para ello lo primero es generación de mercado interno y mayor recaudación de los estados que vienen de una etapa neoliberal donde se ha consolidado una clase dominante que no paga impuestos ni a punta de pistola. Hay ejemplo de socialización de la riqueza que en los últimos años ya se están dando.


Relativizar la ideología neoliberal y atacar sus principios políticos, económicos, jurídicos y filosóficos. Se trata de desarrollar un pensamiento crítico que tenga en cuenta las últimas décadas y sus consecuencias para la justicia social.


Siendo más concretos con la situación en Europa y Grecia como modelo de aprendizajes para Latinoamérica:


Cambiar el norte del crecimiento económico mediante la estabilidad presupuestaria y la deuda. Un déficit basado en la inversión social y la mejora de la productividad puede ser un crecimiento en un futuro a base de economía real.


Reforzar el estado mediante el aumento de sus ingresos y sus capacidades de implementación de políticas públicas, que ahora mismo domina el sector privado, tanto en lo lucrativo en lo relacionado al consumo como en lo no lucrativo en lo relacionado con lo social.


No reproducir la figura de la moneda única que al final lo que hace es posibilitar el acceso al control del mercado a intereses financieros que el devenir histórico lo único que nos ha mostrado es que han encontrado en periferias mercados para sus exportaciones a cambio de flujos de deuda. Deuda pública a cambio de tejido productivo basado la exportación.


Caminando un poco más hacia la izquierda, hay un aprendizaje que la propia América Latina puede dar a Europa, la judicialización de la de deuda ilegítima, que en el caso de Grecia puede ser una alternativa más que viable: justa.


En conclusión, la situación actual en Europa supone otra muestra de la hegemonía del neoliberalismo en la unión y pone el acento en la necesidad de radicalizar el posicionamiento de la izquierda que ya no encuentra en la socialdemocracia un estandarte con vitalidad ya que ha sido copado por el capital más virulento. La filosofía política tiene una ardua tarea y es la de desenmascarar el entramado teórico que sustenta el actual sistema cuyos principales principios son el individuo y su libertad. Principios que aplicados sin reflexión teórica ( desde el análisis de las relaciones de poder ) no redistribuye un poder que el estado de naturaleza distribuye por desigual. Se trata de darle materialidad a las ideas y dejar de construir compendios conceptuales que acaban por legitimar la violación de la justicia social.


Se trata de conseguir que las medidas que, desde los laboratorios del capital, se lanzan como inevitables se comiencen a ver como el mal y no como el remedio.


miércoles, 13 de julio de 2011

¿Más oxigeno para el proceso Bolivariano?







A la hora de intuir posibles escenarios tras la recuperación de líder de la revolución Bolivariana del siglo XXI creo útil que pensemos en varios frentes.


En primer lugar en lo relativo a su liderazgo. A primera vista se puede intuir que éste saldrá reforzado por varias razones. En primer lugar, el vínculo afectivo que lo unía con su base popular se revitaliza tras un peligro superado. De sobra es sabido que el populismo es la base de la acumulación política del líder venezolano. Populismo muy criticado por la oposición, crítica que debe relativizarse, ya que el populismo como modo de discurso aglutinador de masas no deja de ser una modalidad de marketing electoral, otra cuestión es cómo se gestiona el poder. El carisma del presidente se ha reforzado y ante las nuevas elecciones que tendrán lugar el año que viene esta variable debe tenerse en cuenta, tanto si él es el candidato como si no.

Este último dilema seguro que se lo ha planteado ya, tanto Chávez como la cúpula del PSUV, y sea de la manera que sea, sin duda que el actual presidente seguirá ejerciendo un liderazgo fuerte en el gobierno de la república.


La pasada situación ha sido un aviso para un político-militar que posiblemente deje de mantener tanta presencia mediática, por lo que su método de liderazgo deberá necesariamente virar hacia un modelo de poder más compartido donde nuevas figuras irán apareciendo a la palestra pública como conductores del proceso bolivariano.


Al margen del liderazgo y sus ramificaciones populares, mediáticas o electorales podemos preguntarnos cómo se puede ver afectada la gestión política de la revolución. Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que desde que en 2007 Chávez perdiera el referéndum y tras la fuerte crítica que recibió incluso desde la izquierda en las posteriores leyes habilitantes, podemos aventurarnos a afirmar que la definición del socialismo de Venezuela no está en manos exclusivas del presidente. Esto tiene consecuencias acerca de la definición de la propiedad, del modo de intervención y control estatal de la economía, de la gestión de las políticas sociales y como no, de la proyección de la actuación internacional del que ha venido a situarse como el principal defensor del socialismo en el siglo XXI.


Si estas áreas de poder no son monopolio del presidente podemos afirmar que la enfermedad sufrida recientemente no hará sino reforzar el peso de decisores que no son Chávez. Vamos que no cambiará mucho. Esto tiene el riesgo de hacer seguir la inercia que viene dándose en relación al elitismo y burocratización del estado. Ahí tiene un papel fundamental el PSUV si es que quiere jugar el rol que se le pide al partido llamado a liderar la revolución.


Menos cambios se vislumbran en materia económica donde el petróleo seguirá siendo el patrón de desarrollo del país. Patrón que muchos economistas vienen criticando desde hace años alegando que es necesaria la diversificación productiva, más cuando existen fuerzas económicas opositoras al régimen actual que no dudarían en arrimar el hombro al proceso si recibieran ciertos empujes estatales.


La apuesta internacional no dejará de ser PETROCARIBE, el ALBA y el BANCO del SUR, entramado institucional que se presenta como la alternativa a la ofensiva neoliberal Yankee y Europea en muchos países del continente. Sin duda que la figura de Chávez a nivel internacional había cobrado mucho peso como símbolo, por lo que si la enfermedad no le permite seguir jugando el papel de “rojo con poder” en las arenas mundiales si podemos pensar que algo habrá logrado el cáncer del presidente.


En este sentido quizás sea más ilustrador preguntarnos sobre al actualidad de las políticas imperiales en América Latina a la luz de la fuerte crisis financiera, la necesidad de nuevos mercados reales, petróleo y ante el nuevo escenario que algunos se afanan en denominar pos-neoliberal.

En general considero que no muchos cambios de fondo en el proceso Bolivariano traerá la situación actual. Sin embargo si pienso que estamos frente a un momento idóneo para hacer frente a las múltiples líneas de crítica que existen para que el proceso triunfe, líneas que apuntan hacía la sostenibilidad y fortalecimiento de las políticas sociales actuales, la definición del socialismo Venezolano, la dependencia productiva del crudo y el excesivo liderazgo presidencial en la vida política.


La enfermedad de Chávez puede representar una oportunidad de oxigenación de la Revolución Bolivariana. Como anunciaba una escuela médica clásica, todo trauma requiere una apertura para su superación.



Esa apertura puede fortalecer la lucha por la justicia social.

















lunes, 23 de mayo de 2011

Vómitos Indignados






Pensamientos sobre el movimiento DEMOCRACIA REAL YA

Sobre lo que se resaltaría y hacia donde pudiera ir el movimiento




¿Qué es lo que más destacas de lo que se está dando en España?



El modo de convocatoria en primer lugar, no se trata de una movilización con un trabajo orgánico o de bases previo. El movimiento comenzó a verse por las redes virtuales hace un par de meses y se propagó como un virus. Esta modalidad de movilización virtual parece consolidarse como herramienta política con sus pros y sus contras. Llega a mucha gente pero el nivel de concienciación política del movimiento es mucho menor. En cuanto a la convocatoria también nos podemos preguntar quién impulsa, mucha gente se lo hace, desde la izquierda y desde la derecha. No considero lo más importante esto aunque sin duda que si buscamos el objetivo político a corto plazo que esta movilización tiene se vislumbran reformas electorales que permitirán a partidos minoritarios (tanto de izquierdas como de derechas) acceder a mayores cuotas de representatividad.

Lo segundo es lo heterogéneo del movimiento. Sin duda que los movimientos sociales son por definición heterogéneos y diversos, ahora bien, en el caso del 15M resulta curiosos que nos podemos encontrar entre los manifestantes ciudadanos situados en todo el espectro ideológico. Encontramos movilizadores anti sistema que encontraron en el lema DEMOCRACIA REAL YA una bandera que permite enarbolar los principios de la democracia directa y atacar de frente al liberalismo. En el otro extremo encontramos conciencias burguesas y capitalistas acomodadas que han salido a la calle demandando más socialdemocracia, hartos de ver como el estado de bienestar se derrumba ante el capital del siglo XXI han decidido mostrar su desencanto saliendo a la calle para exigir derechos sociales. Entre estos dos extremos ondulan espectros ideológicos de jóvenes y no tan jóvenes que han salido a la calle viendo como el sistema en el que hemos sido socializados con la llegada de la democracia a España resulta una ilusión tras la que comienza a verse al capital deshumanizador como el principal culpable.

Lo tercero que rescataría es el período en el que ha surgido el movimiento. Se declara desde un principio apartidista pero político y su contexto temporal es previo a unas elecciones en todo el territorio, de nuevo se puede observar como el principal objetivo es de impacto mediático más que de trabajo político orgánico o de bases. Si bien, los líderes del movimiento llamaron al voto y a la participación forma, sin duda que la bandera de DEMOCRACIA REAL enarbolada dos meses antes de unas elecciones resta intención de voto y voto a los partidos dueños del sistema. Los neoliberales del PP y los supuestos socialdemócratas del PSOE leen los resultados de las elecciones del pasado domingo 22 en clave bipartidista sin querer ver que los ganadores de las elecciones han sido los minoritarios, tanto Izquierda Unida como UPD como los nacionalistas. Evidencias que muestran que este movimiento, al margen de sus intenciones, ha hecho daño al bipartidismo en lo inmediato. Se trata ahora de ver como esas fuerzas políticas capitalizan este descontento que necesariamente acabará trasvasando votos de una fuerza a otra, a no ser que el romanticismo revolucionario queme las entrañas de la ciudadanía de aquí al final de la legislatura nacional.

Pero lo que destacaría como fundamental, es que la juventud se ha movilizado en masa y eso es un indicador claro de desgaste de los partidos mayoritarios. Su credibilidad de cara a las próximas elecciones esta en jaque y ahí tienen oportunidades muchos espectros políticos. La última movilización de esta magnitud se tuvo tras los atentados del 11M con el terrorismo como causa y la indignación ante la mentira gubernamental como motor. En este caso la indignación ha vuelto a salir a la calle pero la causa ha sido el cansancio de este mal llamado estado del bienestar hijo del neoliberalismo imperante en Europa. Es algo a destacar en primer lugar porque no es imposible jugar con el miedo frente a este movimiento y en España eso es un logro de los bueno. En segundo lugar porque el movimiento puede desembocar en la articulación de bases de izquierdas que se han volcado con DEMOCRACIA REAL YA. Desde los clásicos sindicatos anarquistas, hasta los nuevos núcleos políticos que enarbolan el decrecimiento como modelo a seguir.


¿Hasta dónde crees que llegue este movimiento? ¿Hasta dónde esperas que llegue?

A primera vista y después del nivel de incidencia logrado a nivel público el movimiento pretenderá mantenerse vivo a nivel orgánico y en vistas a que el año que viene hay elecciones al parlamento nacional sin duda que LOS INDIGNADOS tiene algo que decir. Uno de los nudos a deshacer que sin duda marcarán el futuro del movimiento es su demarcación ideológica. Un movimiento heterogéneo solo se puede mantener en las calles y en las calles no se puede estar toda la vida a no ser que revivan los fantasmas que atormentaban a Franco. Así pues muchos actores que han apoyado el movimiento comienzan a marcar agenda más allá de la bandera de DEMOCRACIA REAL, en ese proceso que poco tiene que ver con la masa movilizada, es donde se marcará el rumbo orgánico del movimiento. Las fuerzas políticas oponentes al movimiento y los no movilizados ya comienzan a presionar alegando que no dicen nada. El trabajo vendrá por una visibilización sistemática de la agenda que ya existe y la que se construirá. La red orgánica que resulte puede desembocar a medio plazo en fuerza política, electoral o no, y creo que así debe ser para que esto no se capitalice por fuerzas políticas ya existentes que nos han llevado a la situación actual.

A nivel personal, creo que el movimiento debe apuntar en dos caminos, en primer lugar a concretar los frentes de lucha y ahí la democracia económica creo que puede ser una bandera con argumentario fuertemente consensuado por las fuerzas de izquierda y por el otro lado debe centrarse en mantener vivo el movimiento social y ahí quizás puedan mirar hacia América Latina tanto para beber de sus experiencias últimas donde incluso se han cambiado gobiernos neoliberales como para impulsar un movimiento global que articule a fuerzas que realmente persigan la justica social.

















domingo, 30 de enero de 2011

América Latina: Integración a varias velocidades




Tomamos como premisa la necesidad de la conformación de una entidad supranacional que rompa con la fragmentación propia del sistema latinoamericano en las relaciones internacionales.

En el actual contexto Latinoamericano podemos concebir desde el principio que los países que protagonizan los procesos de la nueva izquierda mantienen y han mantenido una postura favorable a la integración regional, ya sea desde un enfoque meramente mercantil como en el caso del Mercosur, o bien desde una óptica más complementaria y menos uniforme como la Alianza Bolivariana de las Américas. Ya sea desde el mercado común o ya sea desde la unión ideológica, las izquierdas suramericanas no han dejado de mostrar su voluntad de formar un bloque regional que les permita insertarse en la comunidad internacional con un peso mayor.

Por el otro lado, los estados más reaccionarios y vinculados a la derecha como Chile, Colombia o México, al margen de participar en estos procesos anteriores de alguna forma han tenido como principal variable a la hora de articular su política exterior los mandatos de Estados Unidos y las relaciones bilaterales mediante los Tratados de Libre Comercio presididos por el neoliberalismo que tanto daño ha hecho a la región.

Negando desde ya, tal y como lo hicieron los estados Latinoamericanos al rechazar el ALCA, la posibilidad de que las relaciones internacionales estén en manos privadas, es desde el estado y desde las políticas públicas desde donde podemos articular procesos que beneficien a la izquierda en la región. Nos centraremos en dos líneas que se piensa pueden traer caminos productivos para los intereses de los que desde el estado pretenden garantizar la justicia social.

El primer punto que rescatamos es la necesidad de cierto grado de institucionalidad si se pretende que el proceso de integración tenga un carácter sostenible y con un grado de impacto que realmente consiga cambios en la realidad regional. En este sentido el mayor grado de institucionalidad que en la región se ha conseguido ha venido de la mano del Mercosur. Proceso liderado por el binomio Brasil-Argentina que en la búsqueda de un mercad interno común ha conseguido ciertos avances que llegan incluso a obtener una sentido identitario reconocido en los pasaportes de los ciudadanos de la unión. Al margen de ver a Mercosur como una unión que ha garantizado la hegemonía de las empresas brasileñas en la zona podemos ver en el proceso, que en la actualidad se encuentra más que paralizado, un par de elementos que nos interesa rescatar para pensar posibilidades de integración mayor.

En el campo de la reforma ya más que pensada del Mercosur encontramos una especial reflexión sobre el papel de las políticas sectoriales en el proceso integrador que presenta dos elementos vitales. En primer lugar el trabajo en políticas regionales sectoriales es más fácil que centrarse en el desarrollo de una institucionalidad global operativa, además el contenido de dichas políticas pueden tener resultados integradores a medio plazo que hagan entender a los estados que mediante la cooperación y las políticas comunes o complementarias obtienen más beneficios que mediante la competencia propia de los mercados comunes, más cuando se compite contra capitales internacionales con lo que apenas puedes girar la cabeza para otro lado para que el cruce de las miradas no te haga mucho daño. Así las políticas regionales sectoriales pueden incidir directamente en la justicia social a la vez que van construyendo cierta institucionalidad que puede en un futuro desembocar en modelos basados en la confianza mutua que permitan presentarse a la comunidad internacional como un bloque. Desde abajo hacia arriba.

Otro elemento que nos lleva a mirar hacia la correlación de fuerzas geopolíticas en la región nos hace centrar la atención en las posturas comunes, desde la izquierda, frente al neoliberalismo y las relaciones internacionales excluyentes que condenan a la región a la exportación de materia prima y alimento y a la desigualdad social extrema.

Ideológicamente la lucha principal contra el imperio la está librando el ALBA, que con su propuesta Bolivariana y su petróleo esta plantando cara de frente a la prepotencia clásica del modelo estadounidense de relaciones internacionales en la región. En materia económica, Brasil lidera el Mercosur desde sus inicios y en la última etapa del gobierno de Lula se centro en el lanzamiento de la Unasur, proceso con proyección de la historia de la región que desde su fundación en 2008 contó con la mayoría de los países del subcontinente.

Estas dos líneas necesarias para la izquierda integradora, la búsqueda de políticas regionales que busquen la justicia social y la necesidad de actuar como bloque unido frente al imperio en la comunidad internacional, la UNASUR está llamada a convertirse en el espacio integrador protagonista donde se debe echar la lucha. En primer lugar, porque allí es donde el Mercosur puede encontrar su contexto para seguir expandiendo su territorio con la el grado de institucionalidad que le caracteriza, que aunque no sea muy grande y necesite ser reforma no deja de ser el espacio de integración más institucionalizado de la región. En segundo lugar porque sus integrantes representan a casi todo el subcontinente y se presenta como el espacio donde incluso la oposición ideológica pueda desembocar en un proceso dialéctico donde se puedan llegar a acuerdos sobre ciertas políticas sectoriales.

Lo que sí está claro si se quiere caminar por el camino de la integración es que debe pasar de un modelo intergubernamental a otro supranacional donde las políticas públicas resultantes puedan adquirir sostenibilidad estratégica. En esta óptica y vistos los diversos procesos integradores que han venido sucediéndose en la región podemos ver que tenemos una unión económica liderada por Brasil con cierto grado de institucionalización que puede y debe mejorar en su contenido y su continente. Tenemos una incipiente unión política que nació con una propuesta de política de seguridad y defensa común a la que solo se opuso abiertamente Colombia (que no pudo imaginarse su territorios sin soldaditos yankees) donde tanto encontramos a las diversas tendencias ideológicas en un mismo espacio de negociación y con voluntad expresada de construir autonomía regional. La moneda común está en el horizonte y la política exterior común en la agenda.

Quizás no sea el ejemplo más deseado pero no podemos dejar de decir que hasta que la Unión Europea nació como tal el proceso de integración corría de la mano de la unión económica, monetaria y de defensa. Los por menores sobre los modos de tomar decisiones en conjunto quizás tengan su mayor importancia tan solo a la hora de marcar el ritmo del proceso y para eso podamos ir trabajando a “varias velocidades”.



viernes, 28 de enero de 2011

Revolución Ciudadana: La magia de los recién casados



Hace un par de semanas Correa hizo pública su intención de implementar una consulta popular con el objetivo de modificar el sistema judicial. El presidente de la república plantea de esta manera la posibilidad incluso de una modificación al texto constitucional, por lo que la propuesta está siendo estudiada por la Corte Constitucional. Ante esta nueva iniciativa del ejecutivo no han tardado en aparecer las voces disidentes de la oposición y de algunas fuerzas no tan lejanas a la revolución ciudadana que alegan un golpe muy duro contra la institucionalidad instaurada con la Constitución de Monte Christi. Lo que interesa resaltar aquí es la firmeza con la que Correa está cumpliendo su palabra de radicalizar la revolución ciudadana tras el fallido golpe de estado que tuvo lugar el año pasado. La medida permitiría reformar el cuerpo de jueces, entre otras cuestiones, con una rapidez mayor que la que surge del proceso estipulado en la actual constitución. Voces de Constitucionalistas como Julio César Trujillo ya han avisado sobre la posibilidad de que se viole la decisión que la asamblea constituyente tomó.

La actualidad del proceso revolucionario Ecuatoriano nos lleva a pensar tanto en las reformas que el gobierno del buen vivir está llevando a cabo en el estado, pero también en la figura de Rafael Correa y el tipo de liderazgo que tiene para la ciudadanía ecuatoriana, que al final es la que decidirá el devenir de la república. Otro punto vital a resaltar en el proceso político de Ecuador es la cosmovisión o el colchón ideológico que tiene detrás.

Comencemos por este último punto. El Sumak Kawsay o Buen Vivir planteado como norte ideológico de la revolución ciudadana presenta todo un nuevo modelo civilizatorio que sintetiza René Ramírez. El proceso político de la nueva izquierda ecuatoriana conlleva un nuevo paradigma que se ha pensado desde la globalidad, de manera que las medidas de reforma no se agotan con cambios institucionales (como la reforma del cuerpo de jueces) o con el diseño e implementación de políticas públicas que mejoren las condiciones sociales. El Buen Vivir conlleva un cambio cultural con consecuencias reales en las decisiones que afectan a la sociedad, no se queda en mero recurso retórico, es lenguaje creador de realidad, la mejor prueba es la prohibición de extraer petróleo en una reserva natural que se encuentra en la amazonia ecuatoriana donde viven indígenas con la garantía que su armonía con la naturaleza no va a romperse. El bienestar futuro no está en función a nuestro sufrimiento actual “Necesitamos el futuro no como justificación permanente de que mañana estaremos mejor y por eso debemos aceptar sin más el presente que nos toca: hay que pensar el futuro pero al mismo tiempo darle dignidad al propio presente…Debemos renunciar a cualquier planteo de desarrollo que no contemple ambas dimensiones temporales” De esta manera rompe la revolución ciudadana con la visión lineal del progreso ilimitado que daba alas al neoliberalismo económico.

De esta visión se van derramando las diversas reformas que se han ido implementando desde la llegada al gobierno del presidente Rafael Correa. Si la visión futura debe materializarse desde ya en el presente, las políticas que se van diseñando deben responder a esas necesidades o injusticias que imposibilitan el buen vivir. El camino hacía ese republicanismo clásico que la constitución del 2008 plantea, en el fondo, debe ir lográndose poco a poco y como comenta René, el socialismo de mercado es el camino, eso sí, redistribuyendo los medios de producción, volviendo más progresivo el sistema tributario y controlando al mercado mientras que garantizamos el reconocimiento a los diversos sentimientos nacionales o identitarios que nuestra sociedad tiene. Muchos puntos para un gobierno que ha nacido del pueblo, y uno a uno parece que se van logrando.

El elemento vital en este camino es la famosa refundación del estado, única garantía posible de distribución de justicia social y económica. La última intención mostrada por el presidente parece responder a la necesidad de renovar uno de los últimos resquicios de ese corporativismo que ha dominado todo el sistema político ecuatoriano durante el siglo XX, tal y como afirman Rafael Quintero y Erika Sylvia. El fondo de la propuesta de referéndum de Correa no se pone en tela de juicio, veremos que dice la Corte Constitucional acerca de la forma.

El propio Ricardo Patiño muestra la importancia de volver a enarbolar lo público como espacio privilegiado donde el estado debe jugar un papel decisor serio. “Hemos recuperado el rol del estado como la organización y la dirección de toda la sociedad. Los gremios ahora son consultados, pero no deciden. Durante la aplicación del neoliberalismo normalmente eran los intereses particulares, los grupos corporativos los que prevalecían, no era el estado el que decidía.” En términos políticos podemos decir que la actividad pública vuelve a estar regida por la virtud cívica, republicanismo en estado puro. Para concluir este punto podemos afirmar que las políticas públicas implementadas desde el gobierno revolucionario han tenido como principal objetivo desarticular las mediaciones oligárquicas e imperialistas del estado. El estado vuelve a ser de la ciudadanía y deja de ser de las corporaciones y los intereses particulares.

Cómo último punto a rescatar del proceso Ecuatoriano interesa mostrar la importancia de un liderazgo fuerte que permita aglutinar a las voluntades de la mayoría ciudadana en torno a un proyecto verdaderamente revolucionario y de izquierdas. Un hecho significativo del tipo de liderazgo que Correa presenta sucedió cuando, siendo ministro de finanzas, intento implementar una política soberanista respecto a los hidrocarburos y la explotación multinacional que el Ecuador estaba sufriendo. Cuando su presidente le bajó línea cediendo a las presiones de la oligarquía nacional no dudó en dimitir en su cargo sin apenas haberlo ostentado 5 meses. A partir de ahí la labor acumulativa fue atender al movimiento social que fue quién llegó a impulsar una candidatura electoral que acabo convenciendo tanto por la radicalidad y claridad de su discurso como por el agotamiento del sistema de partidos que apenas motivaba a unos ciudadanos adormecidos por la exclusión innata al neoliberalismo. Estrategia simple que ha resultado muy efectiva.

Desde el comienzo, las voces opositoras inciden en la opinión pública del Ecuador, lo que no deja de indicar que la democracia está viva. La revolución ciudadana ha triunfado y, salvando incluso la violencia del imperio, se ha mantenido bien bella gracias a la base popular del movimiento. Un proceso joven que disfruta de la vitalidad propia de los recién casados.

“Hasta hace poco en el Ecuador, llevar adelante nuestra revolución era imposible. Era un sueño que no se podía realizar; pero la fuerza de todo un pueblo rompió con los paradigmas, rompió con los imposibles; soñamos en grande y estamos realizando los cambios profundos, rápidos y en paz” Rafael Correa


lunes, 17 de enero de 2011

Venezuela: Fantasmas de carne y hueso?



El Viernes 17 de Diciembre el presidente de Venezuela recurrió a la promulgación de una nueva ley habilitante que fue aprobada por la asamblea nacional sin apenas oposición. La justificación política de esta nueva medida que permite al ejecutivo gobernar a golpe de decreto ha sido la urgencia necesaria por atender a los afectados por las fuertes lluvias que el país sufrió.

La nueva medida adoptada arroja a la realidad política del país un nuevo escenario que desde el análisis de la izquierda no podemos eludir. Los poderes que la ley habilitante otorga al gobierno bolivariano se extenderán por 18 meses y presenta varios puntos focalizados para llevar a cabo reformas. Al margen de las medidas de atención a los afectados, la ley habilitante recoge otros 8 puntos de reforma que pueden tener grandes repercusiones en el modelo estatal que Venezuela desarrolle. Así, el ejecutivo se reserva la capacidad de legislar sin la aprobación necesaria de la Asamblea Nacional en materias como el modelo económico, el territorial y el social, entre otros.

Lo primero que llama la atención es que ante una medida coyuntural como es la atención a los afectados por una época de lluvias se presente como respuesta una propuesta que permite reformas estructurales. Cuestión que podría ser positiva siempre y cuando, la estructura resultante no dependiera de la actual visión revolucionaria del gobierno. Más curioso es que esta ley habilitante sea aprobada a tan solo 20 días de la reestructuración del parlamento, donde la fuerza opositora ganaría algo más de representación.

No se trata aquí de deslegitimar, ni la nueva ley habilitante, que en pasadas activaciones tuvo como resultado mejoras sociales para la ciudadanía venezolana, ni al actual gobierno. Se trata más bien, de retomar dos grandes puntos de crítica que, desde los textos que el profesor Monedero nos ha brindado, debemos tener en cuenta a la hora de analizar la actualidad de la izquierda Venezolana.

La primera evidencia que podemos ver en Venezuela tras las legislaturas de la nueva revolución Bolivariana ha sido la gran polarización política que esta nueva medida tomada no hace más que acentuar. Si bien, las mejoras sociales que el gobierno de Chávez ha conseguido han sumado fuerzas populares a la causa, es verdad que continuar con la exclusión de las fuerzas opositoras del debate político no trae sino retrocesos en la calidad de la democracia y posibles brechas para la sucesión del liderazgo del actual presidente.

Las lecturas de Monedero ya ponen el acento en un fantasma que parece comienza a materializarse. El liderazgo paternalista que el presidente Hugo Chávez ha mantenido durante todos sus mandatos ha sido analizado tanto a nivel interno del partido como a nivel externo como una posibilidad de amenaza al futuro de la revolución Bolivariana. La promulgación de esta ley habilitante pone de manifiesto que la presidencia de la república no escucha con la atención que se merece lo que los analistas van mostrando. Cuando todo depende de una persona, ¿Qué ocurre cuando la persona no está? Quizás nos sirva a la hora de abrir puertas a la creatividad ver que los procesos políticos en función de las instituciones y no de las personas.

La participación política es vital en cualquier democracia y el análisis general de la izquierda en Latinoamérica plantea que la localización de esta participación abre espacios de poder que permiten alcanzar mayores cuotas de empoderamiento de la ciudadanía. Tras años de gobierno del Presidente Chávez podemos decir que la ciudadanía se ha volcado con la revolución pero su participación ha tenido más que ver son la reforma del sistema productivo que con la reforma del sistema político.

Otro punto que conviene analizar con detenimiento y crítica es la mejora de las condiciones sociales que el país ha logrado con el gobierno de Chávez. Venezuela ha pasado de un IDH de 0,69 en 1998 a 0,84 en 2008. El desempleo, con las dificultades de la medición, ha pasado del 14,6 en 1998 al 7,8 en 2008, la superficie agrícola ha pasado de 1.605.327 de hectáreas en 1998 a 2.139.734 en 2008 . Sin duda que el gobierno se ha esforzado en mejorar la justicia social y las condiciones de vida de sus ciudadanos y, en cierta medida lo está logrando. Aún así cabe preguntarnos cómo, pues de esta respuesta saldrán algunas dudas acerca de la sostenibilidad del proceso.

El modelo de las misiones ha resultado el catalizador que ha motivado la participación popular en la revolución social que el país ha sufrido. Misiones que han venido a mejorar las condiciones de vida de la gente llevando la educación o la sanidad a lugares donde antes el estado no llegaba. Ahora bien, en las lecturas del módulo se pone de manifiesto otro fantasma que las misiones han venido a ahuyentar. La ineficiencia de una administración pública que se ha acomodado en un lugar que ha llevado al gobierno bolivariano a buscar educadores y sanitarios fuera del País. Aquí entra la cooperación Sur-Sur basada en la complementariedad y no en la competitividad, siendo claros, Venezuela le da petróleo a Cuba y este le manda recursos humanos. El éxito de las misiones no se pone en duda, pero preguntémonos. ¿Son las misiones políticas sociales? Desde un enfoque de políticas públicas, podemos afirmar que si, dentro de este paradigma de reinvención estatal que Latinoamérica está liderando, ahora bien, la sanidad y la educación de Venezuela no depende directamente del estado Venezolano, más bien depende de Cuba y de la cantidad de petróleo que esta reciba. Para los románticos, del proceso Bolivariano que el comandante Fidel comenzara hace décadas.

Surgen cuatro grandes dilemas que considero Venezuela debe plantearse desde la izquierda para hacer sostenible el modelo político que viene presentando. En primer lugar, debe enriquecer el clima político y reconocer la diversidad de fuerzas políticas que alberga en su seno. En segundo lugar debe restar fuerza a la figura del líder Chávez en pro de nuevas figuras que garanticen el relevo político del que no olvidemos es un militar. En tercer lugar debe esforzarse por convertir esas misiones en políticas estatales que se sufraguen con presupuesto proveniente de los impuestos internos y por último, debe intentar huir del modelo mono exportador de petróleo.

Cuando hay voces nombrando fantasmas y el brujo no pone orden, al final puede suceder que los fantasmas bajen al plano material.

domingo, 14 de noviembre de 2010

México: La guerrilla democrática?



Tras la revolución Mexicana de inicios del siglo pasado, la burocracia estatal jugó el papel principal en la construcción hegemónica. El estado se adueñó del discurso revolucionario y fue creando un nacionalismo que permitiría al PRI estancarse en el poder durante casi un siglo. Las izquierdas entonces se quedaron ancladas en el debate sobre el significado de la revolución y su autoría. De esta manera se pudo ir construyendo una cultura política autoritaria que se mantiene hasta hoy. No ayudó mucho la política exterior que mantuvo el PRI, que se ganaba la confianza de las izquierdas internacionales, con lo que las luchas internas carecieron del apoyo necesario para poder plantar cara con fuerza al autoritarismo existente. A partir de los 70 la ideología nacionalista es superada y las corrientes críticas comienzan a campar con cierto auge, con la llegada del neoliberalismo y sus consecuencias sociales, nos encontramos con la revitalización de las fuerzas anti sistémicas. Así se va llegando hasta la actualidad donde, según la autora, la izquierda ha tomado la forma de multitud que fuerzas de diversa naturaleza. El mejor ejemplo de esta multitud es el apoyo al Proyecto Alternativo de Nación, que cuenta con influencias de corrientes progresistas, nacionalistas, socialistas y marxistas.

Qué bueno el dibujo organizativo que nos presenta Armando Batra. Se puede observar como la estrategia de la izquierda ha salido de la autonomía de los movimientos sociales y ha buscado una articulación entre los poderes ciudadanos y los institucionales. Así, el Frente Amplio Progresista FAP se presenta como el ente que articula a la Coalición por el Bien de Todos, de naturaleza ciudadana con el PRD, el PT y Convergencia. EL FAP pretende promover desde las instituciones lo que se impulsa desde la sociedad. Podemos ver la existencia de un frente unido capaz de plantar cara a la hegemonía derechista del PRI y el PAN. La cara electoral a este proceso, Lopez Obrador.

Hemos estado dejando de lado un aspecto de la izquierda mexicana que tiene vital importancia. La guerrilla como estrategia de lucha. Partimos de la crítica de Concheiro realiza a la generalización de Sader a la hora de localizar el origen de esta estrategia en la influencia de la revolución Cubana. En México los grupos guerrilleros surgen como mecanismo de autodefensa ante el autoritarismo dominante durante la hegemonía del PRI. Resulta muy enriquecedor el enfoque que Montemayor presenta para acercase al conflicto con los movimientos guerrilleros. Es necesario considerar a la guerrilla como un proceso social complejo y no como un fugaz caso de delincuencia. Se debe interpretar el conflicto teniendo en cuenta que existe un vínculo entre los núcleos armados y las condiciones sociales en los que se incuban y sostienen. Surge, entonces, la responsabilidad estatal de no responder al conflicto con una lógica meramente militar que solo ataca a la punta del iceberg perpetuando la violencia estructural que se ha venido ejerciendo desde hace tiempo y que no hace más que fomentar la resistencia armada a los poderes institucionales.

No pretendo legitimar la lucha armada como estrategia posible de la izquierda en Latinoamérica, pero es necesario repartir la responsabilidad en el conflicto. Solo así podemos reconocer los aportes que se hacen desde un lado del conflicto constantemente criminalizado por el imperio y su maquinaria mediática. Pablo Gonzalez Casanova presenta una reflexión política más que válida y que surge de un pensamiento militar en sus orígenes. Se plantea una nueva estructura del poder que abre la puerta a la revitalización de la teoría democrática radical y que es necesaria escuchar. Sobre todo desde la izquierda, que está en constante reflexión acerca de la refundación del estado.

La autogestionaria estrategia del caracol no se casa ni con la lógica del poder estatal ni con sus rupturas anarquistas. Más bien, el proyecto de los caracoles combina e integra a la práctica ambas lógicas, la de construcción de poder por redes de pueblos autónomos y la integración de órganos de autogobierno que luchan por una alternativa dentro del sistema. Es la lógica de los “pueblos-gobierno”. La raíz rupturista se plantea en una construcción de poder que no depende del reconocimiento estatal para organizar su autogobierno. Aquí debemos recordar que esta reflexión política nace abrigada por la cobertura del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. Surge la duda acerca de la posibilidad de ir generando poder sin el reconocimiento de una fuerza que ampare el proceso político. Lo que está en juego es un pacto social basado en un monopolio de la fuerza. Y la reflexión zapatista no aborda el tema.
Sin embargo el camino abierto por este pensamiento reestructurador del poder debe seguirse y nos lleva necesariamente a cuestionar el actual modelo democrático. Para Gustavo Esteva, México ha tomado conciencia de los límites de la democracia representativa y toca un punto vital que el pensamiento crítico puede retomar para, desde él, imaginar posibles caminos para refundar el estado. Los pueblos Oaxaqueños han implementado un modelo de autogobierno basado en el principio de “mandar obedeciendo”. Al margen de su paralelismo con los commons ingleses, es vital reconocer que lo que se está cambiando en México es el mandato representativo por el mandato imperativo. La cultura política es vital para este proceso y los indígenas mesoamericanos la han cultivado, no reduciéndose a una masa agregada de individuos donde el poder se tiene pero nunca se mantiene o se ejerce, excepto en el acto simbólico del voto.

Es necesario tomar en cuenta que la izquierda Mexicana va más allá de las proposiciones participativas de la democracia, la radicaliza y lo hace desde el entorno comunitario más cercano al ciudadano. Desde lo local. Pero también es necesario sopesar hasta qué punto este proceso democratizador depende del amparo guerrillero y cuáles son sus consecuencias en un posible escenario donde la izquierda suba al poder por las urnas. Podríamos estar ante la necesidad de cuestionarnos si la guerrilla ha conseguido algún triunfo político.